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Cambiar España y otras razas de unicornio

En política nada es imposible. Dos actores siempre pueden acordar, negociar y renunciar mutuamente a una parte de sus objetivos para poder construir algo a medio camino. En los Estados Unidos a esta práctica (y a la capacidad negociadora) se le llama bipartidismo. En Europa el concepto tiene otras connotaciones pero acostumbra a regir las relaciones entre Estados en el marco de la UE.

Pero, fuera de los márgenes de lo posible y lo imposible pienso que España no se puede reformar. Por eso el independentismo es hegemónico en Catalunya, porque cualquier otra opción política conlleva el mantenimiento del status quo. No existe un proyecto político que dibuje una España (o una Catalunya dentro de España) capaz de ilusionar a toledanos y hospitalenses en el mismo grado.

Y esto se debe a una serie de factores. Me explico.

1. Se acabó el efecto Podemos.

Las encuestas publicadas certifican el fracaso de Iglesias en su intento de tomar el cielo por asalto, no se sabe muy bien para qué. Podemos adolece de un problema similar al que tuvo el 15M en relación al modelo territorial que defiende para el Estado. Indefinición y desaparición de los sondeos electorales.

En la serie que realiza Metroscopia para El País el partido encabezado por Pablo Iglesias disfrutaba en Enero de 2015 de un 28,2% en estimación de voto aventajando en 5 puntos a PSOE y en 9 a PP. Actualmente (julio 2015) la formación violeta obtendría un 18,1% de los votos, perseguida de cerca por Ciudadanos (16%) y lejos de PSOE y PP (23% ambos). Además, la simpatía hacia Podemos desciende, con tan solo un 11% de intención directa de voto.

La última encuesta publicada, de Celeste-Tel para ElDiario.es dibujaba un panorama aún más difícil para Podemos, insinuando además una recuperación paulatina de Izquierda Unida y confirmando la recuperación de PP y PSOE.

PP 31,4%
PSOE 27,6%
Podemos 11,9%
C’s 9,9%
IU 4,6%

2. ¿Era Podemos la solución?

No es objeto de este artículo centrar el análisis sobre Podemos. En cualquier caso, en el caso de Catalunya este aspecto no queda nada claro. Salvo multitud de declaraciones de buena voluntad por parte de Iglesias, a muchos nos gustaría conocer más detalles sobre el modelo institucional y territorial (monarquía/república, Estado federal, derecho a decidir) que defiende Podemos. Además, se ha caracterizado por una estructura de partidaria que ha dejado a los círculos y a los afiliados en un segundo plano, apostando por una organización centralizada en el núcleo duro alrededor de Errejón e Iglesias.

Teniendo en cuenta las encuestas (ver gráfico) queda claro que el federalismo no es una posibilidad fuera de Euskadi y Catalunya. Incluso una recentralización tiene más apoyo que un sistema federal o de mayor autonomía. ¿Afectarán estas encuestas a la propuesta territorial de Podemos?

image

3. Algo pasa en Catalunya.

En 1996 el CIS preguntó a los catalanes y catalanas si querían ser independientes. El resultado fue claro: el 53,5% respondió que estaba en desacuerdo con la posibilidad de que Catalunya fuera un estado independiente. En cambio, en 2014, meses antes del 9N, la encuesta Òmnibus a cargo del Centre d’Estudis d’Opinió hablaba de un 60% de ciudadanos favorables a la independencia de Catalunya.

Pero aún podemos ir más allá. Según una reciente encuesta de GESOP para El Periódico, si ganan las fuerzas soberanistas en votos (+50%) y en escaños el 27 de Septiembre un 58,7% de catalanes vería adecuado declarar unilateralmente la independencia.

El cambio en Catalunya, por lo tanto, se está planteando desde una perspectiva soberana. La CUP y Junts pel Sí llevan en su programa electoral la puesta en marcha de un proceso constituyente para definir la futura República Catalana. La vía federal, la “solución al problema catalán” no es hegemónica entre los catalanes y catalanas.

4. La cruda realidad.

Se necesitan 2/3 de Congreso y Senado en dos elecciones consecutivas para poder aprobar una reforma del texto constitucional. Por lo tanto, siempre será necesario el apoyo de PP y PSOE, como mínimo. Además, habría que sumar a la ecuación muy probablemente al menos a una de los dos fuerzas estatales emergentes: Ciudadanos y Podemos.

¿Es posible que una reforma de la Constitución de 1978 sea más conservadora y restrictiva que la vigente? Por supuesto. Muchos barones del PP han pedido recentralizar competencias (salud, educación) y así consta en el programa de Ciudadanos.

¿Pueden el PP y C’s tener menos de un tercio de los diputados y senadores? ¿En serio? Sería la única manera de mantenerlos al margen de esa reforma constitucional.

Una infografía de Súmate rezaba “Imagina más de 11 millones de españoles organizándose, saliendo a la calle para manifestarse masivamente, luchando por sus derechos y trabajando para construir un país mejor. Deja de imaginarlo. Está pasando ahora en Cataluña“.
Marta Rovira, en un discurso público este pasado julio, afirmaba: “No queremos reformar nada. Queremos construir un país desde cero”.

Junqueras definió el federalismo, en un debate público donde también estaba Miquel Iceta, como un cuento de hadas. Algo muy bonito y que podría agradar a bastante gente, pero irrealizable y quimérico. Solo hay federalistas en Catalunya mientras aumenta el número de “separadores” en España. Por eso yo me pregunto de qué raza debe ser el anunciado unicornio del cambio en España.

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